Si te has preguntado “¿Invertir o no en esos depas?”, estás haciendo la pregunta equivocada.

Si estás evaluando una inversión, desde una maestría, una casa nueva, un fondo o un bien raíz, la respuesta dependerá de tu plan financiero.

Para armar un plan financiero hay muchas variables a considerar pero el objetivo debe ser claro: Fijar un rumbo financiero para tener altas probabilidades de llegar a todas las metas. Para llegar a estas metas hay que mitigar riesgos y elegir las inversiones adecuadas.

Imagina el caso de una pareja de médicos donde después de años de trabajo ya tienen su consultorio establecido y su buena cartera de pacientes. Ya con un par de hijas en primaria y secundaria comienzan a buscar invertir. ¿Invertir en unos depas? ¿En el negocio de un primo? ¿En el banco? ¿En mejorar el consultorio?

Es común no detenerse a pensar, cuánto debo invertir? ¿Cuál será el objetivo de esta inversión? Hemos visto cómo mucha gente solo invierte en “unos depas” o en la cuenta de banco por que surgió la oportunidad, ya estaban ahí o se los recomendó un amigo.

Lo más importante en este punto es hacer un plan acorde a los objetivos, que en este ejemplo puede ser: Pagar la universidad de las hijas y sus intercambios, tener un “colchón de ahorro”, tener un retiro pronto y digno. Y solo después de tener estos objetivos claros, buscar qué inversiones se adecúan a estas metas. No ajustar las metas dependiendo las inversiones que nos topemos en la calle.

En la vida y en los negocios hay que tener bien claro los objetivos para tomar las decisiones buscando proactivamente varias alternativas. En otras palabras la pregunta no es “¿Invertir o no en unos departamentos?” la pregunta correcta es: “Si busco retirarme a los 60 años y quiero pagar la universidad de mis hijas en el 2025 y 2027, qué portafolio de inversiones me dará el retorno, estabilidad y riesgo adecuado para estos objetivos?” Y así, comenzar a evaluar todas las alternativas de inversión. Ya no es evaluar “si conviene” invertir en unos departamentos, ahora se evalúa “Es mejor invertir en los departamentos, fondos, acciones, negocio, educación, CETES o en mi negocio?”. Este cambio de planteamiento mejorará radicalmente el desempeño del portafolio .

Este proceso puede ser extenso pero aquí te lo resumimos en 3 partes:

Decidir y planear

Al iniciar un proceso de planeación en Buhox Wealth Management profundizamos mucho en la situación financiera actual y los objetivos financieros. El decidir cuáles son los objetivos prioritarios nos ayudará a determinar los sacrificios necesarios para llegar a estos. Entender los flujos de ingresos actuales y compromisos financieros, moldeará parte del plan de inversión.

Invertir y adaptarse

Entendiendo la situación actual (Punto A) y los objetivos (Punto B) se hace un plan para llegar a todos los objetivos en tiempo y forma. Este plan consiste en el detalle de un portafolio de inversión: cómo, cuándo, dónde, cuánto y por qué invertir. Este plan debe considerar la diversificación de activos (invertir en bienes raíces, fondos líquidos, inversión de largo plazo, etc.) y cuadrar un plan de flujos (cuánto se depositará a cada parte de las inversiones cada mes).

Esta parte del plan debe ser clara y adaptable. Aunque debe fijar un rumbo, la mayoría de los flujos de efectivo no deben estar comprometidos en el largo plazo ya que lo más importante del plan es que sea flexible. Poder ajustar las metas y portafolio cada año será de gran valor para mantener el estilo de vida por que hay que disfrutar cada etapa y no solo trabajar para una meta.

Ahorrar y disfrutar

En este plan debe estar claro cuánto hay que separar cada mes y un plan cualitativo donde se busque reducir gastos, diversificar fuentes de ingreso e incluso desarrollar nuevas habilidades, desarrollar nuevos pasatiempos y más.

Para poder disfrutar cada paso y estar seguros de que se está avanzando en el camino correcto, es clave contar con un asesor certificado profesional.

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